lunes, 26 de diciembre de 2011

Manifiesto por la derogación de la "Ley de Memoria Histórica"

Reproduzco por su interés el Manifiesto del Foro Historia en Libertad por la derogación de la Ley de Memoria Histórica:

Cuatro años después de su promulgación, el “Foro Historia en Libertad” quiere hacer un llamamiento público para conseguir la derogación de la llamada “Ley de Memoria Histórica” (Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura).

Sin responder a una verdadera necesidad en su origen, estimamos que el efecto de dicha medida ha sido ahondar las diferencias entre los españoles, resucitar odios ya caducados y reabrir unas heridas que estaban cicatrizadas hace mucho tiempo. Todo ello porque su espíritu está presidido por un afán de revancha que falsifica el proceso histórico en sintonía con necesidades políticas que nada tienen que ver con la Historia.

Como no pueden elevarse a “verdad histórica” —a través del BOE— cuestiones que están sujetas a la opinión de los profesionales de la materia, el Foro Historia en Libertad rechaza por principio que cualquier parlamento u organización ajena a las instancias históricas o intelectuales se atribuya competencias sobre la materia. Tampoco podemos compartir las presiones que se han dirigido hacia instituciones de esta naturaleza como la Real Academia de la Historia.

A diferencia de otras posiciones que no compartimos, no es nuestra intención prescribir el olvido como actitud de los españoles ante el pasado. Bien al contrario, pretendemos que se recuerde la Historia, eso sí, con dos puntualizaciones necesarias: que ésta se asuma íntegramente, y no desde una perspectiva de parte; y que el pasado no forme parte del debate político sino que permanezca en los términos que corresponden a su naturaleza.

El anterior Gobierno y sus socios parlamentarios crearon la ficción de que el sistema político vigente enlaza con la presunta legalidad de la II República, soslayando el verdadero origen de la presente situación. Y en algún aspecto se lograron reproducir determinados caracteres sectarios y totalitarios de dicho régimen republicano que han amenazado con renovar alguno de los más desgraciados episodios de nuestra historia contemporánea.

Zanjada dicha pretensión en las urnas el pasado 20 de noviembre, estimamos que no habrá regeneración posible ni España logrará salir de la profunda crisis en que se encuentra (y que va mucho más allá de lo económico) si —entre otras medidas— no se procede a la puesta en marcha de los cauces parlamentarios que permitan la inmediata derogación de la mal llamada Ley de Memoria Histórica.

Además, para evitar una continua inercia en los criterios aplicados en este terreno, proponemos que se den los pasos necesarios para que los usos públicos de la historia sean objeto de una legislación de acuerdo con lo que ocurre en los países de nuestro entorno, de manera que las iniciativas gubernamentales al respecto queden al margen de las consignas de los partidos y no se permita una restricción a las libertades públicas que vaya más allá de la protección de los derechos de la verdad y del honor.


Foro Historia en Libertad
historiaenlibertad@hotmail.es

jueves, 13 de octubre de 2011

22 de octubre: I Jornada sobre Santa Teresa en Ávila

En el blog del Foro Social Manuel Mateo se ha publicado el Programa de la I Jornada sobre Santa Teresa que se celebrará en Ávila el próximo sábado 22 de octubre.

Creo que todas las conferencias y visitas programadas son de gran interés, así que me permito recomendarles a todos los lectores de mi blog que asistan si les es posible, porque a buen seguro que no se arrepentirán.




martes, 16 de agosto de 2011

Prometeo y la Jornada Mundial de la Juventud

Llevo bastante tiempo sin poder sacar un rato para comentar alguna de tantas cosas que quisiera publicar en este humilde blog, y tras este desahogo ocasional creo que al menos así seguiré como hasta mediados de octubre por lo menos. Ruego a mis lectores un poco de comprensión, pues razones profesionales y personales me tienen casi completamente dedicado a otras cosas más urgentes.

El martes 16 de agosto, cuando llegaba a mi casa a cenar, pude ver por la televisión la parte final -a partir de la comunión- de la Misa inaugural de la Jornada Mundial de la Juventud y nuevamente me inundó un sentimiento contradictorio: por un lado, mucha alegría por la visita del Santo Padre, por ver cientos de miles de jóvenes comprometidos con la Iglesia, por ver como algunas partes de la Misa se hicieron en latín (al menos la bendición final y el "ite Misa est" de ese día, pero también en días sucesivos); por otro lado, una cierta tristeza al ver que en la Misa esos jóvenes no mantenían siempre la actitud debida (aplaudiendo y gritando antes del fin de la Misa, por ejemplo, predominando más el ambiente festivo que el de piedad -como han hecho en demasiadas ocasiones a lo largo de esta festiva peregrinación, tal y como puede verse pinchando aquí y aquí, si bien creo que siempre fueron excepciones-) y, sobre todo, al escuchar las palabras que les dirigió Monseñor Stanislaw Rylco (Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos) para hablarles de lo que significa la fe...

No puedo citar textualmente las palabras de Ms. Rylco, pero recuerdo que básicamente giraron en torno a lo importante que era la fe para el hombre, de la alegría y la felicidad que nos daba la fe, de cómo en esa Jornada Mundial de la Juventud se iba a experimentar la fe, de cómo la fe nos ayuda a conocernos, del sentido que la fe da a nuestra vida en cuanto nos hace ser verdaderos hombres y nos eleva como tales... Todo muy bonito y cierto, no digo que no, pero ¿eso es lo importante de la fe católica? ¿No será que de tanto hablar de cosas secundarias se olvidó hablar de lo principal: de que la Fe verdadera y la Cruz que supone para nosotros -aunque uno deba llevarla con alegría- es importante sobre todo para la salvación de nuestra alma? De esto no se acordó Ms. Rylco, como tampoco se acordó del pecado, ni del demonio, ni del infierno, ni de nada que pudiera parecer "negativo". A la inversa de como parodiaban hace años a aquel entrenador del F. C. Barcelona, Luis van Gaal, "siempre positivo, nunca negativo"... Y es que yo me pregunto: si la fe sólo sirviera para hacernos mejores y más felices, para elevarnos como hombres (casi le faltó decir que para elevarnos a la categoría de superhombres o incluso de dioses), para seguir un camino recto que nos ayude a conocernos y todo eso, ¿por qué uno debe ser católico y no budista, por poner un ejemplo? ¿Acaso esos fines secundarios y meramente humanos a los que se refería Ms. Rylco no se pueden alcanzar por medio de otras religiones o filosofías de vida? ¿No ha pensado que quizá a los jóvenes se les debería explicar que la razón fundamental es que la religion católica es la única verdadera y que es, por lo tanto, la única por medio de la cual se puede salvar el alma?

Luego la veneración pública de la reliquia del Beato Juan Pablo II, quien está siendo tratado y venerado como si ya hubiera sido declarado santo, algo que -conviene recordarlo- aún no ha sucedido, por lo que se supone que no está autorizada su veneración pública universal... Creo que eso poco importaba ese día (con el beato Juan Pablo II no importaron ni los requisitos legales exigibles para comenzar su proceso).

Los días posteriores, ya con el Santo Padre presente, también depararon sorpresas de todo tipo (y no me extenderé en lo referente a sus entrevistas con el Rey que ha firmado las leyes del aborto, el matrimonio homosexual y el divorcio; tampoco a las realizadas con el Presidente o con Mariano Rajoy, a quienes espero que haya influido positivamente y que finalmente cambien sus posturas inmorales sobre esos y otros temas -aunque yo sea escéptico al respecto-). Unas agradables (como la celebración según el Cánon romano de la Misa en la Catedral de Ntra. Sra. de la Almudena) y otras no tanto (como la iconografía masónica del altar en Cuatro Vientos, algo de cuyo asombro aún no he podido salir...; pero bueno, de su "acacia masónica" hablaré más adelante).

Respecto a los confesionarios situados en El Retiro, siendo magnífica la idea, me decepcionó que el sacramento no fuera denominado oficialmente como Penitencia o Confesión, sino como "Fiesta del Perdón"... Nuevamente los nombres tienen una intención, y es el quitar "dramatismo" al asunto, y como eso de hacer penitencia y confesar suena mal a algunos, mejor es hablar de "fiesta" y de "perdón" (aunque siempre será mejor que hablar de "reconciliación", como lo denominan algunos casi que haciendo del asunto una especie de perdón mutuo entre Dios y el hombre...). Una televisión entrevistaba a uno de esos jovenes recién confesados acerca de qué le había parecido, y su respuesta fue: "Muy bien, los sacerdotes son muy divertidos y lo hacen bonito". Pues qué bien...

La celebración del Vía Crucis me llamó mucho la atención, ya que no fue ni según las 14 estaciones del tradicional, ni según las 15 del Vía Crucis ecuménico de Juan Pablo II (quien modificó el tradicional para eliminar las referencias que no coincidían con las creencias protestantes). Esta vez se trató de una especie de Vía Crucis mixto que incluía estaciones de los dos y una distinta al final en honor a la Vírgen. Vamos, que en realidad fue una particular meditación de la Pasión más que un Vía Crucis propiamente dicho, pero bueno, al meno se vio en general bastante recogimiento y piedad entre los asistentes, cosa que es muy de agradecer.

En cambio, la iconografía de esta Jornada Mundial de la Juventud ha sido la modernista habitual: crucifijos con imágenes de Cristo deformado, un gigantesto "árbol de la vida" en el lugar de la tradicional iconografía católica, etc. Respecto al mencionado "árbol de la vida", lo cierto es que yo no sabía al principio si se introdujo en referencia más bien al "árbol de la ciencia del bien y del mal", pero luego comprobé estupefacto que se trataba claramente de una acacia, el árbol simbólico de la Masonería...; no es que sea yo muy entendido de los asuntos masónicos, pero es que hasta una de las revistas oficiales de los masones españoles se llama "La Acacia", y el barrio madrileño diseñado masónicamente también es el Paseo de las Acacias... ¿Acaso se encargó el diseño a un arquitecto masón y nadie comprobó nada después? En cualquier caso, ¡¡¡increíble!!!

La JMJ sobre todo me ha dado la impresión más de un espectáculo lúdico-festivo (incluso con no pocas mujeres en sujetador en Cuatro Vientos con la excusa del calor, algo absolutamente fuera de lugar y que dió lugar a más de una llamada de atención) que de una peregrinación religiosa (aunque también hubo momentos de verdadero recogimiento y piedad: el del "Vía Crucis" y el de la exposición del Santísimo, por ejemplo). No niego que seguramente habrá habido muchos buenos frutos en esta Jornada, pero mi sentimiento general es contradictorio y no puedo dejar de reconocer que la decepción me inunda.

Las homilías y discursos del Santo Padre me parecieron en general buenos, aunque muy genéricas (me hubiera gustado escuchar respuestas más concretas a las muy buenas preguntas que le plantearon varios jóvenes en Cuatro Vientos y que para cualquiera que lo viera dieron la impresión de no haber sido respondidas; no obstante, bien pudiera ser que sí estuvieran previstas esas respuestas, sólo que figuraran entre las palabras que al final no pronunció Su Santidad a causa de la tormenta, en cuyo caso es una pena que todo quedara en los interrogantes...). Además, sus palabras estuvieron siempre dentro de esa línea "buenista" ya mencionada al hablar de Ms. Rylco: nada de hablar expresamente del peligro de la condenación y de la necesidad de salvar nuestra alma, ni del pecado, ni de la importancia de los sacramentos para estar en estado de gracia y así poder alcanzar el Cielo... No es que dijera nada propiamente incorrecto, no, pero la sensación que me quedó es la de "sí, pero no"; era cierto lo que decía, desde luego, pero yo creo que las respuestas que necesitan escuchar los jóvenes han de ser más claras, completas y precisas, aunque algunas cosas no guste escucharlas. Pero yo entiendo que lo que no gusta también hay que decirlo, al menos cuando se trata de la salvación de las almas.

Y aquí viene muy a cuento recordar que este mismo verano la Fundación San Pio X ha publicado en España el libro del R. P. Álvaro Calderón titulado "Prometeo. La religión del hombre", una obra magnífica y muy ilustrativa a la hora de explicar a fondo el profundo cambio operado en la Iglesia por el Concilio Vaticano II y que queda patente en eventos como el de la Jornada Mundial de la Juventud, donde se han dado una imagen y un mensaje del catolicismo tan "humanista" que casi se olvida hablar de Dios y de lo que significa para nosotros la salvación de nuestra alma. Todo el mundo "es bueno", la fe es una "experiencia vital", la fe "nos hace mejores", la fe es una "alegría", Cristo "busca al hombre" (no tanto el hombre a Cristo), la fe es "para el hombre"... ¿Seguro que es esa la fe católica? ¿No será que a fuerza de querer hacerla más presentable nos hemos esforzado tanto por el "continente" que nos hemos olvidado de gran parte del "contenido"?

El R. P. Álvaro Calderón analiza todas estas cosas en su magnífico libro de una manera rigurosa y profunda, llegando a la conclusión de que se ha producido una enorme mutación -sin precedentes en los 2.000 años anteriores- en el centro de la fe católica, pasando de ser este ocupado por Dios (al cual nos debemos todos con sumisión, humillación y penitencia, en la línea del "publicano" de la parábola), a ser ocupado por el hombre (al cual es Dios quien busca y ama por sí mismo, y al cual se debe para hacerle más y mejor hombre, algo más en la línea del "fariseo" de la misma parábola...).

¿Cuál de los dos mensajes es el que dan las jerarquías católicas actualmente? ¿Quién de los dos se supone que debe ocupar el centro de la religión católica -y por ende, de nuestros altares-, Dios -en el centro de la teología y en el Sagrario- o el hombre -sacerdote o fiel-? ¿Es el hombre el que tiene que dirigirse a Dios, o Dios quien tiene que dirigirse a nosotros para que le respondamos?

He ahí un gran motivo para la reflexión de todo católico de hoy en día.

viernes, 17 de junio de 2011

Sobre el 15-M y la actitud de los falangistas

Recuerdo que varios meses antes de la fecha ya famosa del 15 de mayo un camarada nos comunicó a los miembros del Consejo Nacional de FE-JONS que se estaba gestando un gran movimiento denunciando una serie de fallos del Sistema que coincidían en gran medida con los que los falangistas llevamos décadas denunciando. Ese buen camarada nos proponía sumarnos a ese movimiento en aquél momento -creo recordar que allá por marzo-, cuando aún era viable entrar en él e influir de una forma más directa. Del inicial núcleo organizador -de extrema izquierda- ya entonces quedaba poco, pues eran muy numerosas las adhesiones de todo tipo que hacían que aquello no pudiera ser fácilmente controlable por nadie (ya entonces parecía que se les había ido de las manos).

Debatimos el asunto y adoptamos la decisión de no implicarnos a fondo todavía, ver qué pasaba y obrar en consecuencia. Y eso es lo que hicimos. Emitimos un comunicado de apoyo condicional y matizado e individualmente algunos falangistas hemos participado de forma más o menos activa en las asambleas del 15M (en mi caso, estoy en la Comisión de Economía y Empleo en la asamblea de mi barrio). El 15M fue un gran éxito, con participación de muchas personas de todo tipo e ideologías, y ni los propios organizadores pudieron controlarlo. Pero como los medios de comunicación de la derecha se obcecaron en combatirlo (algunos incluso con tal irracionalidad que han creido ver a Alfredo Pérez Rubalcaba detrás, sin percatarse de la patata caliente que para él ha supuesto esto como Ministro del Interior, pues hiciera lo que hiciera sería criticado por unos o por otros), al final están consiguiendo que los ciudadanos menos politizados se hayan ido asustando y hayan empezado a dejar de acudir, con lo cual al final sí lograrán que ciertos grupos de izquierda e incluso proetarras acaben por poder controlar lo que en ese momento no podían controlar. Desde el principio fue un movimiento muy plural en el que los impresentables de extrema izquierda también estaban, es cierto, pero representando una ínfima minoría que estaba diluída entre tantos miles y miles de personas absolutamente normales y que no estaban dispuestas a permitir manipulaciones políticas de ningún tipo.

Pues bien, todo esto creo que viene muy bien para reflexionar sobre varios puntos, y de forma especial sobre algunas carencias que se observan entre algunos falangistas y que creo que sirven perfectamente para entender por qué los falangistas llevamos tantas décadas en la política española fracasando una y otra vez. Y es que la cerrazón de algunos llega a unos extremos tales, que son incapaces de entender lo que es la lucha política.

La razón por la que desde FE-JONS se dio un apoyo crítico al 15M era tan clara como simple: las principales denuncias del 15M (falta de representatividad del sistema político, denuncia del poder financiero y de la injusticia social, etc.) eran denuncias perfectamente asumibles por los falangistas (aunque nuestras soluciones en gran medida fueran diferentes y aunque muchas otras denuncias no figuraran en esa lista), y que en la sociedad se diera ese debate era algo que nos convenía. Al menos nos convenía más que la pasividad y la modorra habituales que fomenta el propio Sistema para mayor tranquilidad suya. Eso no significa que creamos que el 15M es algo falangista o que pueda reconducirse hacia posturas falangistas. Yo honestamente creo que eso no es posible. No se trata de eso, se trata de que son problemas reales que la casta política calla y no soluciona, y que la indignación llegue a ponerlo sobre el tapete, es algo en sí mismo positivo. Simplemente eso.

Algunos camaradas (aunque las críticas -y también multitud de apoyos- han venido mucho más desde fuera de FE-JONS) no han estado de acuerdo con esa postura de buena fe y con argumentaciones sensatas, pero tampoco han faltado quienes han ido más allá y se han echado las manos a la cabeza asumiendo -consciente o inconscientemente- los discursos más impresentables y manipuladores de "Intereconomía", "Esradio", "Telemadrid" y otros medios de comunicación de la derecha más reaccionaria y casposa. Obviamente se puede estar más o menos de acuerdo o en desacuerdo con una estrategia concreta sin por eso ser más o menos, mejor o peor falangista, pero lo que no se puede hacer es asumir el discurso de la derecha (ni de la izquierda, claro): que si la democracia debe ser respetada y las manifestaciones estas coaccionaban el voto, que si a la democracia no se le pueden poner apellidos, que si hay que defender ante todo la libertad... Hombre, no estar de acuerdo con la estrategia es una cosa, pero asumir el discurso del Sistema para criticar al 15M no es una buena forma de defender nada desde el Nacionalsindicalismo. Para nosotros nunca han sido más importantes las formas que el fondo, y la defensa de la Justicia Social y de la Patria siempre serán lo primero.

De todas formas, no deja de llamarme la atención el hecho de que algunos utilicen una doble vara de medir según quiénes sean los convocantes de las manifestaciones que apoyamos. Los del 15M no son un grupo político concreto, e incluso hemos podido comprobar cómo se obligaba a retirar símbolos de izquierdas o banderas republicanas, o cómo se echaba a Cayo Lara por querer mezclar a IU con el 15M (llevándose incluso un buen chapuzón cuando le rociaron con agua en lo que quise ver una especie de "bautizo laico"), pero como el sentir general es que es gente más bien de izquierda, pues algunos ya echan pestes. Da igual que los lemas sean correctos y que se huya de los partidismos, que si el asunto huele a izquierda, ¡¡lagarto, lagarto!! Eso sí, si la manifestación es contra ETA, contra el aborto o contra los "matrimonios" homosexuales, entonces no hay problema, por muy derechones y "peperos" que sean los convocantes... En estos casos "lo importante es el tema que nos convoca", no los convocantes... ¡¡¡Qué curioso!!!

Yo a esta doble vara de medir le llamo hipocresía. O lo que debe importarnos es quién convoca, o que el motivo sea justo o las dos cosas al mismo tiempo, pero no una cosa u otra según si el tema es más de un signo o de otro, sino siempre utilizando el mismo criterio, porque los falangistas -yo pensaba que a estas alturas no era necesario recordarlo- no somos ni de izquierdas ni de derechas, y tan lejos estamos de los unos como de los otros.

Pero al final de todo el problema no es sólo ese, sino la falta de una estrategia que podamos definir claramente como revolucionariamente nacionalsindicalista. Y es que todo esto me recuerda al viejo debate de principios del siglo XX entre los comunistas leninistas, espartaquistas y trostkystas por un lado, y los ultraizquierdistas por otro que defendían que no había que colaborar con las instituciones burguesas (partidos políticos, elecciones, sindicatos, etc.). El debate no era tanto ideológico como estratégico, por lo que el mismo se da en todas las épocas y en todas las ideologías revolucionarias, sólo que algunos parece que todavía no se han enterado... Lenin publicó sobre este tema un pequeño pero muy interesante libro titulado "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo", cuya lectura me parece muy recomendable (dejando a un lado lo ideológico y analizando lo puramente estratégico y táctico, claro).

La cuestión es la siguiente: para entablar una lucha contra el Sistema, las estrategias y tácticas a seguir pueden ser varias, y fundamentalmente dos, utilizar los medios del propio Sistema o defender la abstención y la desobediencia civil para intentar derrocarlo. Pretender derrocar un Sistema tan sólo con las propias fuerzas e ignorando las instituciones, permaneciendo al margen de todo movimiento contestatario que no sea "de los nuestros", no mezclándose con los demás partidos, sindicatos o asociaciones para no contaminarse y mantener la propia pureza, es puro infantilismo sectario y estéril. Sólo se puede hacer eso cuando se tiene un dominio total de las masas y se tiene suficiente fuerza como para poder sustituir realmente a las instituciones del Sistema, nunca si no se tiene.

La estrategia correcta -cuando no se tiene el apoyo mayoritario de la población- consiste en crear una organización fuerte, bien adoctrinada y cohesionada (y claramente diferenciada de las que aparenten ser similares), y desde ella apoyar todo lo que pueda coadyuvar al derrocamiento del Sistema o simplemente a erosionarlo, pero no dando "cheques en blanco" o confundiéndose con los demás, sino simplemente apoyándolo en la medida en que esa erosión se pueda producir realmente y también en la medida en que nos sirva para crear condiciones de mayor madurez y posible aceptación de nuestros postulados y soluciones y nos acerque a la realidad y al pueblo. Es decir, se trata de aplicar una estrategia cuasimilitar: flexible, dispuesta a retroceder si es lo aconsejable, no dando nunca batallas en situaciones desfavorables, reorganizándose y atacando en los flancos desprotegidos del enemigo, utilizando al enemigo de tu enemigo cuando las circunstancias así lo aconsejan (pero sin ponerse en sus manos y sin caer en la ingenuidad de considerar que ya por eso es nuestro amigo), etc.

Y además está lo que se ha dado en llamar "gimnasia revolucionaria", es decir, la necesaria práctica en la agitación, propaganda, organización, oratoria, etc. que se tiene que adquirir si algún día se quiere hacer una revolución, y que siempre se adquiere en este tipo de circunstancias. Es decir, sirve para que los militantes y cuadros dirigentes cojan experiencia y estén preparados para encabezar la revolución a la hora de la verdad, cuando la propia Organización pueda dar el paso decisivo.

Los leninistas, que se convirtieron en unos expertos de la subversión, siempre defendieron la aparente colaboración con el Sistema (en realidad, más bien su utilización) para después poder derrocarlo mejor (incluso aceptaron participar en la Duma del Zar, lo cual a quien desconozca su concepción revolucionaria puede parecer sorprendente y hasta contradictorio); defendían la participación en las elecciones y en las instituciones burguesas en las que no creían; el "entrismo" en los sindicatos de todo tipo -aunque fueran de derechas- para poder estar más cerca de los obreros y poder llevarles el mensaje del Partido Comunista -que es lo único que les interesaba-; la idea de "marchar separados, pero golpear juntos", es decir, la creación de estrategias de separación con los socialdemocrátas, pero en base a la idea del frente único; e incluso no dudaron en apoyar activamente revoluciones no comunistas e incluso burguesas en el convencimiento de que siempre serían un primer paso en el derrocamiento de un Sistema que ellos solos no podían derrocar -ya se desprenderían de esos circunstanciales compañeros de viaje más adelante para hacer su propia revolución-. Sólo quienes utilizaron esta estrategia lograron alcanzar el poder y hacer su revolución, y si a la postre fracasaron fue porque su ideología era en sí misma errónea y hasta criminal; pero quienes defendieron estrategias diferentes jamás pudieron alcanzar el poder, y si lo alcanzaron fue sólo de forma efímera.

Obviamente yo no voy a reivindicar el leninismo, ni en lo ideológico (sobra decir que estamos los falangistas a años luz de su concepto de revolución, de su materialismo, de su totalitarismo, de su estatalismo, de su concepto de propiedad, de su ateísmo, de su internacionalismo, etc.) ni en lo táctico (recurrieron al terror de forma sistemática contra sus enemigos, por ejemplo); el leninismo es absolutamente despreciable en todos esos aspectos, pero como completos profesionales de la subversión que eran, sus experiencias no dejan de ser aleccionadoras, y muy particularmente las ideas estratégicas generales que he mencionado, aunque haya sido someramente.

Yo creo que los falangistas tenemos tan poca influencia social y política que necesariamente hemos de situarnos en una de esas dos estrategias: o construir una alternativa antisistema desde fuera del propio Sistema y contando sólo con nuestras propias fuerzas (es decir, la del aislacionismo sectario), o bien construirla desde dentro del propio Sistema y apoyándonos en cualquier movimiento o protesta que pueda coadyuvar a nuestros fines al tiempo que mantenemos las distancias con ellos (es decir, la de marchar separados y golpear juntos en los casos concretos que nos interesen).

Yo desde luego me inclino por la segunda opción, pero me parece importante que todos seamos capaces de entenderla y asumirla, y eso no es tarea fácil con los falangistas, pues tenemos demasiada tendencia al individualismo (pensar y actuar por iniciativa propia y al margen de las directrices que puedan darse) y a la insumisión (desobedecer las directices que no gustan). Y para hacer la Revolución Nacionalsindicalista es imprescindible entender que hay que acabar con esos vicios y que debe imponerse una rigurosa disciplina revolucionaria, entendiendo que las opiniones personales nunca deben prevalecer en las cuestiones estratégicas o tácticas (que son la principal responsabilidad del mando, no de los militantes), pues de otra forma sólo se vive en la anarquía y la desorganización. Si uno acepta los principios ideológicos y morales, debe acatar las estrategias y tácticas que la Organización aprueba y los mandos diseñan, pues la insumisión sólo se justifica cuando se vulneran esos principios; en cambio todo lo que no son principios ideológicos y morales resulta accesorio, y aunque resulte opinable debe ser acatado en orden al bien común y a la consecución de los objetivos propuestos.

¡¡¡Cuánto avanzaríamos los falangistas si fuésemos capaces de entender y asumir todo esto!!! He ahí un gran reto...

Pues bien, en todo este contexto estratégico entiendo yo que debe situarse el apoyo condicional que FE-JONS ha dado al movimeinto del 15M. Simplemente eso. Así de sencillo. ¿Tan difícil es de entender que lo ideológico y lo estratégico son aspectos diferentes que, sin tener que contradecirse, tienen su propia dinámica? Es, a fin de cuentas, la vieja distinción entre Teoría y Praxis... Lo dicho: hay aquí un gran reto para los falangistas, el de asumir todo esto con racionalidad y comenzar a vanzar con las ideas claras no sólo de lo que somos, sino también de lo que debemos hacer.

sábado, 4 de junio de 2011

Entre el arte y la bazofia

Aunque escrito en 2003 con ocasión de la Bienal de Venecia, el artículo que reproduzco en esta entrada creo que puede ser interesante para más de uno de esos que tienen en tan alta estima el arte moderno y a pintores como Picasso. Nunca está de más saber que él mismo no tenía en gran estima su arte, o cómo el famoso "Guernica" se pintó dos años antes de lo que dicen los libros de arte e historia (como puede verse en la noticia que reproduzco juanto al artículo) para exaltar la fiesta de los toros (nada que ver, pues, con el famoso bombardeo de dicha ciudad).

ENTRE EL ARTE Y LA BAZOFIA

(Jorge Garrido San Román; 21-VI-03)

No hace falta tener una especial perspicacia para comprender que la degeneración de una sociedad supone también la de sus principales instituciones y manifestaciones externas, siendo el arte una de ellas. Así podemos comprobar como las sociedades que alcanzan su cenit como civilización perfilan su propio concepto del arte conforme a unos cánones que se consideran clásicos, en oposición a la imperfección anterior y a la degeneración posterior que, con mayor o menor gusto, se suele producir en el período de ocaso. Es éste del arte uno de los muchos detalles que delatan la crisis de la civilización occidental, y por ello no resulta extraño que hoy ya no se tenga claro qué es arte y qué no lo es, pues hoy en día nadie se atreve a decir claramente que una obra determinada pueda ser cualquier cosa menos arte. Quien ose opinar de esa manera puede encontrarse con que la “progresía” le llame de todo menos guapo. De entrada se tratará sin duda de un ignorante, carca, inculto y hasta puede que fascista.


En la reciente Bienal de Venecia el pabellón español fue encargado al presunto artista Santiago Sierra, quien no tuvo ocurrencia más “artística” que tapar con un plástico la palabra “España”, tapiar la entrada principal y permitir el acceso sólo por la puerta de atrás a los ciudadanos españoles que enseñasen el DNI a los vigilantes de seguridad contratados al efecto. Claro que lo mejor de todo era el interior del pabellón: un local a medio hacer y lleno de porquería, basura y escombros. Vamos una verdadera obra de arte que, además, le debió de llevar mucho trabajo al presunto artista –y eso por no entrar en la legitimidad de sus emolumentos, claro-. Según los “expertos” era toda una obra maestra que denunciaba el muro que le ponemos a los extranjeros para entrar en nuestros países que, en realidad son una mierda. Vamos, arte puro. ¡Pero si hasta llegó a ser finalista para el premio de la Bienal, pese que el jurado no pudo entrar para valorarlo!


Hay quien relaciona estas tendencias “artísticas” con la importancia del compromiso del creador, pero confunden los conceptos. Una cosa es el arte comprometido -es decir, el arte con un claro mensaje que, trascendiendo lo meramente sensitivo se proyecta a lo social-, y otra cosa es el compromiso sin arte. Por ello yo no dudo de la originalidad del mensaje del señor Sierra, aunque tampoco lo comparta, pero de ahí a decir que eso es arte... ¡por favor! El arte es otra cosa, es la materialización de un sentimiento por medio de una obra creativa conforme a criterios como belleza, armonía, perfección, originalidad, transmisión de sensaciones y/o mensajes, etcétera. No es que la obra de arte tenga que atenerse a todos los criterios en la misma medida, pues los distintos estilos surgen precisamente de la distinta importancia que se le da a cada uno, pero de eso a la bazofia del señor Sierra hay un abismo. Y es que entre el arte y la bazofia hay diferencias, y decir que lo del pabellón español era una bazofia no es exagerar, sino utilizar la palabra adecuada según la Academia de la Lengua: “1.- Mezcla de heces, sobras o desechos de comida. 2.- Cosa soez, sucia y despreciable.” ¿Acaso hay otra palabra que defina mejor a ese auténtico excremento con que el señor Sierra obsequió a los amantes del arte?


Claro, que bien visto la cosa tiene su gracia, pues ver a tanto “amante del arte” admirar esa “obra” y elogiarla como lo hacía más de uno es para desternillarse de risa. A mí me recordaba al espectáculo humorístico que hace casi dos años estrenó ese antiguo falangista llamado Pedro Reyes. En él se le veía apreciar un cuadro con evidente admiración. Se trataba de una auténtica obra de arte, con un mensaje muy profundo y una sensibilidad maravillosa. Era un cuadro magnífico y de un valor incalculable, pues por algo era de quien era. Claro que en plena explicación al auditorio de las maravillas de la obra pasó por allí el encargado y le dio la vuelta al cuadro, pues estaba del revés...

Claro que también hay artistas verdaderos que deciden dedicarse al pseudoarte por razones puramente monetarias pero no porque no sean capaces de hacer obras estimables. No lo reconocerán nunca en público, claro, pero ocasionalmente pueden tener arranques de sinceridad como aquél que tuvo Pablo Ruiz Picasso en una carta dirigida a Giovanni Papini. En ella Picasso reconocía cosas como éstas:


“Desde el momento en que el arte no es ya el primer alimento que nutre a los mejores, el artista puede ejercer su talento en todos los intentos de nuevas fórmulas, en todos los caprichos de la fantasía, en todos los expedientes de charlatanismo intelectual. En el arte, el pueblo ya no busca consolación y exaltación, sino que los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quintaesencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a estos maestros y a estos críticos, con todas las cambiantes rarezas que me han pasado por la cabeza, y cuanto menos las comprendían, más me admiraban.


A fuerza de divertirme con todos estos juegos, con todas estas paparruchas, con todos estos rompecabezas, jeroglíficos y arabescos, me he hecho célebre, y muy rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor: ventas, ganancias, fortuna, riqueza. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo, no tengo valor de considerarme como un artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Grandes pintores fueron Giotto, el Ticiano, Rembrandt y Goya; yo soy solamente un entretenedor público que ha comprendido a su tiempo y se ha aprovechado lo mejor que ha podido de la imbecilidad, la vanidad, la avidez de sus contemporáneos. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero tiene el mérito de ser sincera.”


¿Para qué añadir más?

domingo, 24 de abril de 2011

"El diablo vive en el Vaticano" (declaraciones del Padre Amorth, exorcista del Vaticano)


No es la primera vez que el Padre Amorth alerta sobre la presencia del diablo en el Vaticano (tecleen su nombre en "google" y ya verán), algo que él conoce muy bien por ser el exorcista oficial de la Iglesia en Roma, pero su insistencia resulta alarmante. Él (que no es miembro de la HSSPX, ¡¡¡que conste!!!) acusa a muchos cardenales y obispos de estar al servicio del Maligno y ya hace años criticó el cambio del ritual del exorcismo, afirmando que el viejo ritual sí estaba pensado para vencer al demonio, pero que con el nuevo no se podía luchar contra él con la misma eficacia. ¿Por qué lo tuvieron que cambiar? Él no encuentra una explicación razonable, salvo que se quiera debilitar la lucha contra el diablo, claro...

En sus últimas declaraciones a los medios de comunicación (entrevista de hace unos días en "Pontifex" aquí) llega a afirmar:

"El diablo vive en el Vaticano. Tengo confidencias de personas que lo confirman. Naturalmente es difícil encontrar las pruebas. Y, de todos modos, se ven las consecuencias. Cardenales que no creen en Jesús, Obispos unidos al demonio. Cuando se habla de "humo de Satanás" en las Sacras estancias todo es verdad".

Y eso por no hablar de la reciente reconsagración de la capilla paulina de San Pedro a causa de una supuesta Misa Negra celebrada en ella hace años por ciertos cardenales y obispos... ¡¡¡Y algunos dicen que en la Iglesia todo va bien!!!

Un nuevo sacerdote se une a la HSSPX en España


Hacía ya tiempo que el P. Isaguirre -sacerdote diocesano de Barcelona- colaboraba con la Hermandad Sacerdotal San Pio X (como algunos otros sacerdotes diocesanos), pero no fue hasta el pasado 8 de diciembre de 2010 cuando ingresó oficialmente en ella. Yo, que tuve el privilegio de asistir a dicho evento en la Capilla Santiago Apóstol de Madrid, he de reconocer que sentí una gran emoción ese día.

La lucha de la HSSPX -que fundara Ms. Lefebvre hace 40 años- por la restauración católica tradicional en la Iglesia es dura, difícil, jalonada de incomprensiones (¡qué le vamos a decir al P. Isaguirre que no sepa ya!), pero no me cabe la menor duda de que de una heroicidad que Dios sabrá premiar. ¡¡¡Qué drama el de tantos sacerdotes a los que no dejan en sus diócesis ser verdaderos sacerdotes católicos!!! ¡¡¡Y cuántos fieles que no pueden asistir a la Misa tradicional, la verdadera Misa católica de siempre!!! Y mientras, ¡¡cuántos herejes manifiestos campan a sus anchas en "perfecta comunión" con Roma!! Paradojas de nuestro tiempo, misterios que sólo Dios conoce.

Aquí reproduzco una carta explicativa del propio P. Isaguirre (publicada en "Tradición Católica" (nº 230), la revista de la HSSPX en España:


CARTA DE INGRESO EN LA HERMANDAD DE SAN PÍO X
por el Padre Ricardo Isaguirre


La Santísima Virgen María, en su condición de Inmaculada, quiso acompañarme siempre desde que comencé a decir Misa; así mi Ordenación sacerdotal, que me parece hoy tan lejana, tuvo lugar en la espléndida Catedral de la capital bonaerense de La Plata, República Argentina, cuya titular es la Inmaculada Concepción. Esta presencia maternal llegó, por la Providencia de Dios, hasta el día de mi compromiso con la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, formalizado en el marco de la sagrada acción eucarística el pasado 8 de diciembre. ¡Gracias a ti, Madre mía Inmaculada, Virgencita de Luján y Patrona de España!


Por mí condición de antiguo sacerdote diocesano conservo amistad con muchos de mis colegas, tanto en mi América natal como en mi España adoptiva. Algunos de esos compañero me han preguntado por las razones de mi resolución, tan grave y definitiva. Porque desde el punto de vista del clero oficial, que ellos aún comparten, se trataría –cuando menos- de un “cisma” personal. Un párroco de Barcelona, que me conoce mucho y según me consta me estima, se lamentaba en una carta reciente de que él y yo “ya no estemos en comunión plena”.


No soy quien para analizar aquí tales posturas, pero de mí mismo afirmo que ni sostengo ni participo de ninguna manera en ningún género de pensamiento “cismático”. Otro sacerdote inquiría alarmado: “¿Te readoctrinarán en Suiza?” Los miembros de la Hermandad con quien trato, obispos y sacerdotes, son empero, sencillamente, católicos romanos en su acción y en sus ideas. Lo que vivo en la casa a la que ahora pertenezco es espíritu sacerdotal católico alentado por la caridad fraterna, la esperanza y la fe compartidas. El Santo Sacrificio de la Misa que ofrecemos es aquel que Jesucristo encomendó por los Apóstoles a su Esposa, la Santa Madre Iglesia Católica, y que ella celebró por medio de sus sacerdotes durante dos mil años. Los sermones que escucho de mis cofrades exponen a los fieles la doctrina católica y su moral. En pocas palabras, yo, que era católico romano y que durante décadas, siendo laico primero, seminarista luego y finalmente sacerdote, me sentí en realidad ajeno a la Iglesia conciliar y sólo tolerado en sus filas por motivos prácticos, experimento lo que al convertirse el Cardenal Newman llamó su coming home: aquella tender Light, la “suave luz” a cuya guía se encomendó en sus muchos años de cismático y herético anglicano (de buena fe), misteriosamente –porque así actúa la gracia en quienes a ella con humildad se confían- lo había llevado a la Iglesia de Roma, donde encontró su hogar –para él no siempre confortable por la envidia de los mediocres- y su santificación según la voluntad de Cristo.


En mi caso la participación en la herejía neomodernista fue material, en cuanto ante Dios, con temor y temblor, puedo reconocer en conciencia; a pesar de los esfuerzos al final inútiles de algunos que querían permanecer fieles al Catolicismo sin cuestionar el Concilio Vaticano II pública y firmemente (en primer lugar el llorado Arzobispo platense que me confirió el Orden Sagrado), era el aire envenenado que, proveniente de la Roma actual, se respiraba por fuerza en las diócesis a las que pertenecí o en las que actué, en los movimientos a los que asesoré, en la curia diocesana en la que con denuedo estuve al servicio del Ordinario local. Pero la sensación y mejor aún la convicción certera de haber vuelto a casa es semejante, y aun mayor, porque yo fui criado como católico y John Henry Newman como protestante fervoroso. Por eso él, erudito historiador de la Iglesia antigua, aseguraba haber descubierto, deslumbrado por la verdad, en cierto punto final de sus estudios sobre la herejía arriana que la Iglesia de Inglaterra del siglo XIX estaba en el lugar del heresiarca Arrio y que la Iglesia de Roma (¡ah! La Roma de sus años) permanecía en el mismo lugar que la de los Papas y obispos que en el siglo IV confesaban la verdadera fe apostólica. Conocemos la heroica decisión de Newman.


Pero yo no soy más que un desconocido sacerdote que, ya hombre maduro, quiere servir a Cristo y su Santa Iglesia, sin separarse de ninguno que profese la Fe cristiana tradicional, aquella que todos los católicos sostuvieron siempre en todo lugar. Cuando era no más un muchacho, recuerdo con afecto que, especulando despreocupadamente acerca de nuestro futuro, una compañera de estudio decía de mí: “Sólo le interesa la Iglesia” ¿Podía haber actuado de otra manera ante la evidencia de la Tradición vivida, conocida, cultivada y encarnada en esta “obra de la Iglesia” que hace cuarenta años fundó el venerado Arzobispo Marcel Lefebvre a fin de que no faltaran nunca a la iglesia el Santo Sacrificio de la Misa y los sacerdotes que sepan ofrecerlo según el rito romano sancionado por San Pío V como síntesis admirable e insuperable de la Santa Doctrina de Cristo expuesta por los Padres de la Iglesia y los Sagrados Concilios del pasado?


Un rector de mi Seminario modernista enseñaba que es ilusión comprensible en el seminarista soñar con el día que presidirá la Eucaristía en medio de los pobres: “Desde ese rol de pastor los animará, los promoverá, ofrecerá a Dios el cordero de sus sufrimientos y el vino de sus alegrías”, etc. La religión del hombre enseñada a los jóvenes del Concilio… yo comprendía la inconsecuencia e incluso la criminal superficialidad de la formación allí impartida, la falsedad de una Iglesia convertida en promotora social y el sacrilegio de sus sacerdotes revestidos de animadores comunitarios. Sufría porque cada Misa moderna que decían era una Misa que des-decían, un tributo ofrecido no al Creador y Redentor, sino a la criatura. La Misa que hizo a la Iglesia y a la Civilización cristiana estaba interdicta para nosotros y, en todo caso, era una pieza de museo indeseable en el mundo de hoy y en la supuesta Iglesia aggiornata.


La bondad de Cristo ha querido librar de esa ideología perniciosa y de sus consecuencias a nuestra Hermandad, cuyo fin primero es el bien integral de los sacerdotes, a los que socorre y apoya, como lo hizo Monseñor Lefebvre en persona, para que no desfallezcan perdiendo su identidad frente al embate criminal del posconciliarismo. En su tenaz resistencia se manifiesta la fuerza del Salvador; por esa gracia en nuestros a veces humildes altares arde sin embargo constante la zarza gloriosa que no se consume y el sacerdocio alcanza su máxima grandeza de alabanza, intercesión y propiciación, aunque esté oculto y sea perseguido. ¿No es también propio del sacerdote católico compartir el oprobio que cayó sobre Cristo clavado en la Cruz por el pecado del mundo?


Recuerdo para terminar la preocupación de lo que para algunos amigos de antaño ha sido mi adopción del “integrismo fundamentalista de la extrema derecha católica”. Si la expresión no fuera tan poco exacta para describir a los seguidores y continuadores de Monseñor Lefebvre, ¡qué gran cumplido se nos estaría dedicando! Conservamos íntegros los fundamentos que no pusimos nosotros, sino Jesucristo y sus Apóstoles por mandato suyo. Renegamos con todas nuestras fuerzas de la Revolución contra el trono del Altísimo; ¿no es ella acaso la que, con las armas de la Filosofía de las Luces y los oscuros manejos históricos de masones y judíos, aliada a la izquierda internacional de la política y la cultura ateas, sumado el impulso del orgullo liberal, desata cada día su guerra para derrocar a Dios y su Reino en el mundo y en las almas, que es la Iglesia católica romana? Esperamos por la bondad de nuestro Rey y Señor, al que servimos como apóstoles de Jesús y de María, ser llamados un día a su derecha, cuando triunfe sobre todas las herejías el Corazón Inmaculado de su Madre y Madre nuestra. ¡Oh Señora del cielo y de la tierra, sólo te ruego que inspires a muchos sacerdotes determinarse a hacer en este tiempo lo que corresponde a nuestra condición de ministros de tu Hijo para que su Sagrado Corazón venza, reine e impere en todas partes sobre los hombres, los pueblos y las naciones!

miércoles, 20 de abril de 2011

Así nos manipula el Sistema


No comparto la ideología anarquista de Noam Chomsky, pero no se puede negar que dice muchas verdades. Yo tengo en mi biblioteca sólo seis libros suyos, y creo que aunque muchas veces sus críticas y análisis no son suficientemente profundos, en lo referente a la manipulación y control social del Sistema sí que se muestra muy riguroso.


Aquí resume perfectamente las principales técnicas de manipulación social que utiliza el Sistema valiéndose de una de sus principales armas: los medios de comunicación (i.e. manipulación) social.


El artículo es éste:

10 estrategias de manipulación a través de los medios

(Noam Chomsky, "Visiones Alternativas")

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La Justicia vuelve a darme la razón


Son muchos los amigos y camaradas que se interesan por mi situación judicial, sabiendo que estoy constantemente haciendo frente a querellas y denuncias del inefable abogado serrano cuyo nombre prefiero omitir, pero que a buen seguro está en la mente de casi todos. Sí, ese mismo, el super experto letrado que no gana ni un juicio de los que emprende contra mi persona y contra FE-JONS y sus mandos nacionales.

El último juicio (ver artículo aquí) suponía para mí hacer frente a una petición de 5 años de prisión por supuesta intromisión en su intimidad (consistente -como puede verse aquí- en desvelar su conspiración para ingresar ilegalmente en FE-JONS y luego así poder pleitear contra ella desde dentro -las irregularidades administrativas en la afiliaciones son responsabilidad de las propias organizaciones, por lo que al producirse una, el "afiliado" afectado obtiene el derecho al reconocimiento de su afiliación, pues la Justicia entiende que se produjo el error en contra de su voluntad-).

Cualquier simple aficionado se daría cuenta de que la denuncia no tenía ni pies ni cabeza, ya que la información era de interés general y no afectaba a ninguna intimidad, además de que para que se dé el tipo delictivo es necesario que haya "apoderamiento" (y en este caso no lo hubo, pues la información la aportó el otro interlocutor del inefable jurista serrano). Cualquiera lo vería claro a la legua. Cualquiera menos él... No sabemos si el día que explicaron el delito de marras en clase ese señor -entonces alumno- había hecho "pellas" o qué, pero el caso es que parece desconocer el tipo delictivo y el mismo concepto de "apoderamiento". Mejor para mí...

La denuncia era hasta graciosa, la verdad, ya que la solicitud de 5 años de prisión rápidamente era olvidada ante la incoherencia de las argumentaciones jurídicas y las contradicciones manifiestas. Así, por ejemplo, no tenía ningún rubor en presentarse como conocido polemista público contrario a la línea oficial de FE-JONS y promotor de una supuesta línea alternativa en el falangismo, para luego decir que violé su intimidad al hacer pública su ideología... Debe ser que este personaje no estudió en filosofía el denominado "principio de no contradicción". O también hizo "pellas" ese día, no lo sé.

Es cierto que uno no debe nunca confiarse (y más tal y como está la Justicia española), pero debo confesar a todos que, sabiendo que mi denunciante o querellante es ese señor, de entrada siempre me encuentro mucho más tranquilo en lo que a mis posibilidades de ganar el juicio se refiere. Baste decir que el Juez lo vio todo tan claro que no quiso perder el tiempo haciendo declarar a los testigos propuestos. Incluso el Fiscal prefirió dedicar su precioso tiempo a otros temas y no implicarse en denuncias ridículas e infantiles como ésta...

¿Cuál será la próxima denuncia o querella de este señor a la que tendré que hacer frente? Se admiten apuestas.

domingo, 20 de febrero de 2011

Últimos ejemplares de mi libro "Manifiesto Sindicalista"


Se agotan los ejemplares de mi libro "Manifiesto sindicalista" de la última edición. No se sabe cuándo se volverá a reeditar y apenas quedan unas decenas de libros, así que si alguno de mis lectores está interesado en adquirirlo, le recomiendo que se dé prisa. Quizá este año o el próximo se reedite, pero la verdad es que no parece probable, ya que las tiradas se han vendido bastante bien y cuando se trata de un libro sobre un tema tan específico las editoriales no suelen reeditar fácilmente.

Quien esté interesado puede adquirirlo en el correo del FSMM y en el bazar de FE-JONS.

sábado, 29 de enero de 2011

UNT se opone al "pensionazo" perpetrado por el Gobierno, CCOO y UGT, con apoyo de la CEOE y del PP, contra los trabajadores: la estafa continúa


El Sindicato Unión Nacional de Trabajadores (UNT) se manifiesta claramente en contra de la nueva reforma del sistema público de pensiones. El acuerdo al que han llegado el Gobierno con los falsos sindicatos CCOO y UGT (con el anunciado apoyo de la CEOE y del PP) consiste en ampliar de forma gradual a 25 años el periodo cálculo de la cotización (actualmente es de 15 años), lo que, según un informe de Labour Asociados para la Seguridad Social, y calculando sobre 20 años en vez de 25, bajaría las pensiones una media de 60 euros (algo más de un 5%), si bien muchas voces han defendido en los últimos años ampliar el cálculo de las prestaciones a toda la vida laboral, lo que reduciría su importe medio un 30%. A ese acuerdo se añade el retrasar la edad de jubilación de 65 a 67 años (pudiéndose jubilar a los 65 quien haya cotizado 38,5 años), lo que supondría, según un reciente estudio de AXA, una reducción adicionas de entre un 17,3% y un 21,3% en las pensiones.


En teoría, según denuncia UNT, la ampliación supondría un beneficio para algunos cotizantes y un perjuicio para la inmensa mayoría de ellos. Saldrían perjudicados aquellos que son expulsados del mercado laboral a partir de los 50 años y, por lo tanto, sus últimos 15 años de cotización quedan deteriorados y son peores que los anteriores. Pero en una carrera laboral tradicional, los últimos años cotizados normalmente son los mejores y, por ello, un aumento del plazo de cálculo provocaría una rebaja de la cuantía de la pensión por diluirse estos últimos años en un cómputo en el que se tendrán en cuenta muchos años con menor cotización.


En diciembre de 2006 ya el vicepresidente económico, Pedro Solbes, defendía públicamente una “revisión permanente” del sistema público de pensiones, que tenga como objetivo “un modelo de proporcionalidad puro” que “tenga en cuenta toda la vida laboral”. Y en el mismo sentido se pronunciaba el equipo económico del PP en 2003, precisamente en las reuniones de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo. El argumento esgrimido era que el sistema actual es insostenible y que la única forma de garantizar su viabilidad es ampliando el periodo de cálculo a toda la vida laboral, una argumentación falsa con la que se pretenden ocultar los verdaderos defectos del actual sistema de Seguridad Social y, de paso, fomentar la idea de la necesidad de generalizar fondos privados de pensiones que actúen de forma complementaria (para mayor gloria de las entidades financieras capitalistas, claro).

Los dos argumentos más importantes tradicionalmente esgrimidos para criticar el actual modelo son los siguientes:


1.- La demografía apunta en un sentido preocupante. El primer informe que predijo esto fue de 1995 (del Servicio de Estudios de La Caixa y los investigadores de FEDEA), y vaticinaba una proyección poblacional que no se ha cumplido ni de lejos (a causa de la inmigración fundamentalmente), un déficit para 2025 del 1,3% del PIB (algo que obviamente no va a suceder, al menos en esa fecha, pues actualmente el superávit anual ha supuesto la creación de un fondo de reserva de cerca de 65.000 millones de euros), y un montón más de datos que no se han cumplido (número de pensionistas para 2010, porcentaje del PIB necesario para mantener las pensiones, número de cotizantes a la Seguridad Social, etc.). Los expertos simplemente no dieron ni una.


Aquí hay dos aspectos a tener en cuenta. El primero es que la inmigración ha mitigado notablemente los efectos negativos que se esperaban a causa de la escasa natalidad. Sin los seis millones de inmigrantes que hay en España la situación de la Seguridad Social sería notablemente peor, ya que casi todos ellos están en edad de trabajar y su nivel de natalidad es más elevado que el de los españoles. La inmigración ha supuesto efectos negativos en otras materias, pero desde luego no en esta. Y eso son datos objetivos difícilmente rebatibles.


El otro aspecto demográfico a tener en cuenta es el de que la inversión de la pirámide poblacional tiende a equilibrarse a largo plazo. Es decir, la reducción de la natalidad producida desde los años 80 supone que a partir de 2060 (momento en el que habrá unos 16,5 millones de pensionistas –el doble que en 2010–) el número de pensionistas se reducirá notablemente año a año y se volverá al equilibrio aproximadamente en una década (incluso podría volverse a una pirámide clásica si se incrementara la natalidad).


El principal problema, pues, resulta ser transitorio. Lo verdaderamente importante es conseguir un cuantioso fondo de reserva para afrontar las dificultades que se van a dar entre los años 2040 y 2060, que son los años realmente problemáticos para el actual modelo de pensiones.


No obstante, hay un dato que sí hay que tener en cuenta seriamente, y es el del aumento de la esperanza de vida. Su efecto es importante. No tanto como se dice cuando se relaciona con la inversión de la pirámide poblacional, pero aún así hay que reconocer que es importante, aunque sin llegar a ser determinante (sólo lo sería en combinación con otros factores de tipo económico, productivo y financiero). Pese a todo, el dato del aumento de la esperanza de vida es una verdad a medias, ya que dicho aumento no se ha debido sólo a que los ancianos vivan más tiempo -que también-, sino en no menos importancia a la gran reducción de la mortalidad infantil en las últimas décadas. Por tanto, el dato relevante no es el de la mayor esperanza de vida, sino el del tiempo que un pensionista cobra la jubilación hasta que fallece, y si bien se ha ido incrementando progresivamente, lo cierto es que sólo lo ha hecho en algo más de dos años desde que se implementó el actual modelo.


Y es que, más que el de la población, el problema es que los jóvenes se incorporan al mundo laboral cada vez más tarde mientras los trabajadores veteranos son expulsados del mismo cada vez más pronto. No es sostenible el modelo si se empieza a trabajar a los 30 años y con contratos temporales, se prejubila uno a los 55 habiendo cotizado apenas 20 años por culpa de los largos períodos de desempleo cobrando ayudas públicas, y se vive hasta los 85 años.


Esto sí es grave, y pone el dedo en la llaga sobre el verdadero problema: la desocupación efectiva que hace que las personas activas que sotienen el sistema de pensiones sean cada vez menos en relación al número de pensiones que deben sostener. Pero ese es un fallo del Sistema capitalista que está haciendo aguas por todas partes, por lo que las soluciones necesarias han de ser enfocadas a ese problema real, y no poniendo los parches que el Gobierno, CCOO y UGT acaban de poner (aunque en el propio acuerdo se establece un calendario de revisión, por lo que los cambios no han hecho más que empezar).

2.- Los fondos privados de pensiones. El debate sobre la reforma de pensiones viene siendo azuzado especialmente desde la banca y las aseguradoras para potenciar la opción por su negocio de los fondos privados de pensiones. La realidad ha puesto en evidencia la poca seguridad de esos fondos. Miles de personas han perdido gran parte de sus ahorros en los fondos privados de pensiones, y sin embargo el Sistema sigue incentivándolos porque son una constante fuente de ingresos que revierten en el propio Sistema en la medida en que son invertidos a cambio de una rentabilidad que no siempre se produce y que desde luego no está garantizada.


Del debate de los años 90 sobre la necesidad de pasar de un sistema de pensiones de reparto (los que trabajan pagan las pensiones de los jubilados) a uno de capitalización (la pensión a recibir será el resultado de lo capitalizado en el fondo de pensiones durante la vida laboral), se ha pasado al debate sobre la necesidad de reducir las pensiones públicas a un mínimo “sostenible” y obligar a complementarlas con el fondo privado de capitalización. La idea de la capitalización como forma de incentivar la responsabilidad individual podría ser en parte positiva si se incardinara dentro del sistema público de pensiones, pero lo que hace sospechar que hay gato encerrado es que todos los que lo proponen se empeñan en que esos fondos basados en la capitalización han de ser privados… Y es que no puede obviarse el hecho de que la capitalización siempre es más interesante para quien tiene más capacidad de ahorro, lo que perjudica claramente a las personas de menor renta. Se puede tener mucha voluntad de ahorro para capitalizar y no tener la capacidad suficiente para garantizarse una pensión digna, por lo que la capitalización como modelo no garantiza criterios de justicia (y eso por no hablar del mayor reto que supone para este modelo el incremento de la esperanza de vida).


Medidas a tomar


A corto plazo UNT considera que se imponen medidas como el que sólo las prestaciones contributivas se cubran con lo recaudado por las cotizaciones. Actualmente se siguen incumpliendo las previsiones del Pacto de Toledo en este aspecto, de forma que la previsión de que en 2013 se llegue a cumplir dicho acuerdo se antoja imposible (unos 4.266 millones de euros de cotizaciones se siguen destinando a complementos de mínimos no contributivos, lo que supone el 5% del gasto anual en pensiones). También podría establecerse un ligero incremento de las cotizaciones, se debe desarrollar un sistema de apoyo real a las familias para fomentar la natalidad (incluyendo la penalización del crimen del aborto) y equilibrar la pirámide poblacional lo antes posible, y, sobre todo, debe emprenderse un ambicioso proyecto de fomento del empleo que logre aumentar el número de cotizantes a corto plazo (aunque para consolidar esto es necesario cambiar el modelo económico y financiero actual).


Además, debe adelantarse en lo posible la edad de entrada en el mundo laboral dignificando las profesiones no universitarias, al tiempo que debe alargarse la edad de jubilación real (63 años) para acercarla lo más posible a la hasta ahora legal (65) y conseguirse una mayor estabilidad laboral a lo largo de la vida, pues cada vez es mayor el tiempo que un trabajador pasa en situación de desempleo.


También pueden lograrse grandes resultados incentivando más el retraso voluntario de la edad de jubilación, algo que siempre es mejor que el retraso obligatorio e indiscriminado, pues en algunas profesiones con 67 o incluso 70 años se está en plenitud de facultades y se puede tener ganas de seguir trabajando, mientras que en otras ya resulta duro trabajar con 60. Aquí el acuerdo supone una solución intermedia consistente en permitir la jubilación a los 65 años de quienes hayan cotizado al menos durante 38,5 años y retrasar al resto la jubilación hasta los 67 . Esto podría ser más o menos aceptable en los tiempos en que la estabilidad en el empleo era la nota dominante, pero en una época caracterizada precisamente por la precariedad, por la dificultad de acceder al mundo laboral y por la prematura expulsión del mismo antes de cumplir los 60 años, el resultado de dicha propuesta dará lugar a muchas injusticias si antes no se atajan los problemas estructurales, algo imposible de hacer en el sistema capitalista actual.


En cuanto a las medidas que pueden tomarse a medio plazo, desde UNT planteamos la posibilidad de suprimir los regímenes especiales y que todos los trabajadores –al menos los que lo hacen por cuenta ajena, pues el caso de los autónomos es más complejo– se integren en el Régimen General de la Seguridad Social, ya que la principal diferencia entre esos regímenes y el general consiste en que las cotizaciones sociales realizadas por la empresa son menores. Esa consideración tenía más sentido en los tiempos en que las diferencias de productividad entre los diferentes sectores eran mayores de lo que son hoy en día, si bien para adoptar esa medida sería preciso afrontar previamente el reto de rediseñar el futuro de la agricultura, de la minería y del trabajo en el mar. La situación de esos sectores no aconseja unificar los regímenes a corto plazo y sin afrontar ese problema, pero eso es algo que puede hacerse perfectamente a medio plazo.


Los ingresos obedecen a un modelo que también debe redefinirse, ya que es el aspecto más fluctuante en los momentos de crisis económicas. En tal sentido, el sistema capitalista supone una dificultad añadida en cuanto impide plasmar los incrementos de la productividad en un incremento correlativo de la contribución, dado que los márgenes de ganancia capitalista requieren crecimientos exponenciales para poder pagar los intereses del capital y mantener al mismo tiempo los beneficios empresariales que garanticen la viabilidad. La eliminación de esos intereses capitalistas permitiría que, en un sistema con una banca nacionalizada y con una función social y productiva, unido a una sindicalización efectiva de las empresas según el modelo nacionalsindicalista, gran parte de los beneficios empresariales podrían dedicarse a nutrir el sistema de Seguridad Social.


A largo plazo UNT considera que no hay otra solución que la de alterar el Sistema económico y de previsión social actual, acabando con la usura, con la banca privada y con la asignación de la plusvalía al capital, de forma que todo ello integre un sistema nacional basado en la gestión de los propios trabajadores por medio de sindicatos unitarios, tal y como propone el Nacionalsindicalismo.


En conclusión, desde UNT se considera necesario afrontar los grandes retos del sistema de Seguridad Social, pero partiendo de la idea de que no basta con tomar medidas a corto plazo ni deben tomarse tampoco medidas injustas. El problema reside principalmente en el Sistema capitalista, en su modelo productivo y el mundo laboral que genera, así como en la injusta manera que tiene de distribuir los beneficios derivados de los incrementos de productividad. Sólo un sistema económico más justo, como el Nacionalsindicalismo, puede servir de base a un sistema de seguridad social más equitativo y asentado sobre unas bases más sólidas.


UNT, pues, rechaza tajantamente el acuerdo adoptado por los "sindicatos" traidores a los trabajadores y un Gobierno vendido al capitalismo internacional, que es actualmente y más que nunca quien le marca las políticas a realizar, y procurará apoyar cuantas iniciativas y protestas se convoquen en contra de este atropello. ¿Alguien tenía dudas de que, como siempre, CCOO y UGT iban a vender una vez más a los trabajadores para intentar salvarle las próximas elecciones al PSOE? UNT no.

viernes, 28 de enero de 2011

Habla Santo Tomás de Aquino: "El gobierno Republicano es superior al Monárquico"


Hoy es 28 de enero, festividad de mi santo predilecto, Santo Tomás de Aquino. Pero hoy no le voy a mencionar para hablar propiamente de religión, sino más bien de política. Es conocida la postura elogiosa de Santo Tomás para con la Monarquía, pero quienes lo mencionan creyendo que con ello defienden esa forma de gobierno, no sólo demuestran su ignorancia de las ideas de Santo Tomás, sino que involuntariamente consiguen reatificar la inferioridad de la Monarquía como forma de gobierno, ya que para el aquinate la Monarquía sólo es mejor para las sociedades corrompidas, faltas de virtud y de sabiduría, que es como eran la mayoría de las de su época. En cambio la República es la mejor forma de gobierno entre personas sabias y virtuosas, pues permite ascender según el mérito.

Santo Tomás dixit...

Particularmente graciosos me resultan algunos monárquicos católicos (normalmente carlistas -aunque no todos los carlistas sean tan cerriles e intransigentes-, siempre empeñados en mezclar el tradicionalismo religioso con el político y en anatematizar a todos los que no pensamos como ellos en estas materias mundanas que no son objeto de ningún dogma de fe) que, con un argumentario absolutamente superficial, citan de oídas a Santo Tomás llegando a afirmar incluso que un buen católico sólo puede ser monárquico... ¡¡¡Hasta ahí podíamos llegar!!!

Dedica Santo Tomás a este tema el Capítulo IX del Libro II de su "Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes", y por no transcribirlo todo, extracto sólo los dos argumentos principales que da (el segundo es menos sólido, al menos en las sociedades modernas, donde el clima es un factor menos determinante que en la Edad Media):

"(...) Se ha de saber, que según dos consideraciones el gobierno Republicano es superior al Real. Lo primero, si volvemos el gobierno al estado primero de la naturaleza, que se llama estado de la inocencia, en el cual no hubo gobierno Real sino Republicano; porque entonces no había dominio que causase servidumbre, sino una preeminencia y sujeción en el disponer y gobernar los súbditos según los meritos de cada uno, porque en el ordenar y cumplir lo que se ordenaba cada uno estaba dispuesto conforme a lo que le tocaba, por lo cual entre los hombres sabios y virtuosos, como fueron los romanos, por imitación de la misma naturaleza el gobierno Republicano fue mejor. Mas, porque "los perversos se corrigen difícilmente, y es infinito el número de los necios", como se dice en el Eclesiastés (Ecl. 1, 15), por esto en la naturaleza ya corrompida el gobierno Real es más provechoso, porque la naturaleza humana constituida en este estado conviene refrenarla dentro de su corriente, poniéndole límites y términos (...)."

"(...) Además de lo cual es de considerar que el sitio de la tierra dispone las cosas de ella conforme al aspecto de las estrellas (como arriba se ha dicho) por lo cual vemos algunas Provincias dispuestas a la servidumbre, y otras para la virtud; y así Julio Cesar y Amonio, que escriben los hechos de los Franceses y Alemanes, les atribuyen las mismas costumbres y obras en que hoy perseveran. Los ciudadanos Romanos algún tiempo vivieron debajo del gobierno de los Reyes, desde Rómulo hasta Tarquino el soberbio, que fueron doscientos sesenta y cuatro años, como lo dicen las historias, y también los Atenienses después de la muerte del Rey Codro se gobernaron por Magistrados; porque están debajo del mismo clima de los Romanos, los cuales, considerando que su Reino por las causas dichas era más a propósito para el gobierno Republicano, lo gobernaron con él hasta el tiempo de Julio Cesar debajo de la potestad de los Cónsules, Dictadores y Tribunos, por tiempo de cuatrocientos y cuarenta y cuatro años, en los cuales con este modo de gobierno, como arriba dijimos, tuvo grandes aumentos la República."

martes, 18 de enero de 2011

Sobre la beatificación de Juan Pablo II: ¿a qué vienen estas prisas?

Publico en este post un artículo que no es mío, pero que suscribo plenamente. ¿Cómo puede beatificarse tan rápido -el próximo 1 de mayo- a un Papa que ayudó tanto al pederasta fundador de los Legionarios de Cristo, el Padre Marcial Maciel, cuando aún queda tanto por saberse de sus relaciones? ¿Acaso la más elemental prudencia no aconseja dejar pasar el tiempo que haga falta para despejar cualquier duda que pueda quedar? Téngase en cuenta que el propio Papa le nombró "apóstol de la juventud" y que se sabe que, como mínimo desde 2002 (aunque la primera denuncia al Cardenal Ratzinger se remonta a 1999, cuando el obispo mejicano Carlos Talavera intentó infructuosamente -por el apoyo incondicional del Papa a Maciel- que se tomaran medidas contra él), Juan Pablo II tuvo conocimiento de las gravísimas acusaciones que había contra Maciel, ya que el 5 de noviembre de ese año el Padre Antonio Roqueni Ornelas (representante de las víctimas de Maciel) le entregó una muy detallada denuncia al secretario personal de Juan Pablo II, Monseñor Stalislaw Dziwisz... ¿Tanta prisa hay que no puede investigarse todo eso con un poco más de tranquilidad?

Me temo que queda mucho por aclarar en todo esto, y las prisas por beatificar a Juan Pablo II (el mismo que pudo faltar escandalosamente al primer mandamiento en ocasiones como la del encuentro ecuménico de Asís de 1986 -cediendo a herejes y paganos templos católicos consagrados-, o la del beso al Corán) no se explican más que desde la perspectiva de quienes piensan que es la mejor manera de dejar de investigar su vida.

He aquí el artículo, sacado de EX ORBE:

Deprisa, deprisa...

Finalmente tendremos un beato súbito. Comparando con lo que costaba sacar adelante una causa de beatificación-canonización cuando las causas de los Santos se llevaban con más rigor, después de todo cinco años no son nada, tratándose de lo que se trata.

Pero entiendo que lo que se trata es algo muy grave, porque beatificar/canonizar no es cuestión baladí. Aunque la ligereza con la que se reformó el procedimiento canónico por voluntad del nuevo próximo beato súbito haya rebajado tan notablemente las graves consideraciones que todo proceso de canonización debe (debería) tener.

Por ejemplo, si el antiguo promotor fidei, esa figura temible conocida popularmente como "abogado del diablo", hubiera estado vigente, el proceso del beato súbito no hubiera durado ni un mes. O no se hubiera incoado, siquiera. Ahora que ya no hay abogados del diablo, se sabe (se prueba) que las causas de beatificación-canonización progresan adecuadamente, sin obstáculos casi. Si interviene el entusiasmo, como en este caso, la garantía de concluir el proceso en breve es una más que probabilidad.

¿Y los milagros etc.? Milagros etc. tienen otras causas, muy bien estudiados y contrastados. Pero son causas paradas, en stop, una situación que se dice, en términos canónicos,
dilata sine die. Si no de derecho, sí de hecho. Por ejemplo, y sir más lejos, la causa del venerable Pio XII, detenida por el complejo/tráuma judío y la prudente consideración de que no es oportuna su conclusión. El resultado es ese estado quasi de letargo, latente, en que se ralentizan algunas causas hasta que les llega el momento oportuno. Como fue el caso del beato Pio IX, emparejado en la beatificación con Juan XXIII, para hacer pasar al uno por el otro, dada la antipatía que en algunos sectores políticos de Italia se le tenía al Papa antagonista (víctima) del Risorgimento.

Es decir, que se escoje a quien se quiere y se prefiere una causa y no otra, pretiriendo a unos y promoviendo a otros. Todo sin faltar al orden canónico, sin prevaricar canónicamente, con toda justicia y rectitud. Sí. Pero seleccionando y ordenando las precedencias, urgiendo unas causas y dejando a su ritmo natural/sobrenatural otras. Qué duda cabe que, en este sentido, la causa del beato súbito ha sido una causa, más que urgente, urgida.

¿Y por qué esta urgencia? Yo creo que por evitar complicaciones ulteriores que la impedirían o - por lo menos - la demorarían considerablemente. Más de una vez he comentado que a Juan Pablo IIº o lo canonizan pronto, o no se canonizará. Se trata de una de esas figuras cuya impresión se modera considerablemente en cuanto se aleja uno del personaje y sus fuertes impresiones. Quiero decir, entre otras cosas, que es distinta la estampa del Papa animoso y entusiasta, desafiante y optimista, tenaz y sacrificado, al otro perfil de Juan Pablo IIº y su pontificado que se ha ido descubriendo desde el año 2005 hasta el presente. No refiero hechos porque ni me resulta agradable citarlos, ni lo juzgo necesario, suponiendo que el que lea esto sabrá a qué me puedo estar refiriendo. Correr un tupido velo es, muchas veces, una necesidad piadosa, que, sin embargo, no supone suspender el juicio crítico sobre las cosas y sus protagonistas.

Absolutamente, sosteng
o que cinco años son insuficientes para ponderar un pontificado tan extenso y prolífico en acontecimentos y hechos como el de Juan Pablo II. Tanto más si se trata de emitir un juicio definitivo y terminante sobre el mismo, ya que eso es, en cierta manera, lo que supone beatificarle. Si con la persona van también sus hechos, me parece patente que ciertos actos del Papa Wojtyla son bastante cuestionables. Y algunos, como la aberración de Asís 1986, insostenibles.

Recuerdo un libro titulado
"La fabricación de los santos" de un tal Kenneth Woodward, del año 1990, más o menos; un periodista católico americano que escribió un reportaje divulgativo sobre el tema de las canonizaciones, bastante crítico, con algunas tesis poco católicas. Pero recogía interesantes testimonios de algunos de los más famosos y activos postuladores de causas de santos de aquellos años, ya en plena época de las poli-beatificaciones y canonizaciones juanpablistas. En uno de los capítulos en que se tocaba el particular de las canonizaciones de los Papas, el famoso padre Gumpel (uno de los postuladores de la Compañía de Jesús que, entre otras, defiende la causa de Pio XII) dice expresamente que - "...no deberíamos dar la impresión de que el papa (quiere decir todos los papas) es necesariamente un candidato a la santidad". A continuación, el periodista escritor comentaba lo dificil que va a ser librarse de esa impresión, hoy tan generalizada entre los católicos, dado el frenesí de gloria (dice él) que la presencia del Papa (sobre todo en sus viajes y encuentros multitudinarios) suscita entre los fieles.


Qué duda cabe que el caso de Juan Pablo II y su súbita beatificación es un patente caso de esto último.

Por supuesto, quede constancia de la obediente obsequiosidad con la que el que esto escribe acogerá/acatará al beato súbito (y al santo, si llega). Pero conste también que a los Santos en particular se les tiene devoción libre y concreta, sin obligación de encenderles velas a disgusto. Así que, supongo, al beato súbito le profesaré devoción global, sumaria, en el totum de la Communio Sanctorum.

Y Dios proveerá.

p.s. Por cierto, aquí dejo una breve impresión del tal Kenneth Woodward sobre el santo súbito original, en Abril del 2005.